¿Por qué te saboteas?

¿Sabias que la medida de tu inteligencia es la medida de tus saboteos? En el siguiente artículo te lo explico.

Para empezar, me gustaría explicarte, en mis términos, cómo funciona la mente, en un brevísimo resumen. Podemos decir que los seres humanos contamos con dos mentes. La Descendente o Consciente y la Ascendente o Inconsciente (esto de acuerdo al libro “Focus” de Daniel Goleman). Bien, la mente descendente se encarga de los procesos voluntarios, es lenta, y puede hacer simultáneamente unos 4 procesos. En cambio, la mente ascendente es automática, muy veloz, y puede hacer cientos, si no es que miles, de procesos simultáneamente. Interesante, ¿no?

Pero para que no entres en conflicto y comprendas mejor, te daré un ejemplo muy sencillo. Cuando te quieres levantar a hacer ejercicio y suena el despertador a las 6 de la mañana, y una parte de ti (mente consciente) quiere levantarse porque “sabe” que se comprometió a ello la noche anterior, pero, al final, te das media vuelta en la cama y te vuelves a dormir ¿sabes quién tiene la culpa? Nada más y nada menos que la mente inconsciente. Y realmente no es que te quiera sabotear, sino que, según ella, te está protegiendo de “algo”.

Pero esto no se queda ahí. En el día a día, constantemente, te estás saboteando: llegando tarde, postergando cosas importantes, etc. Y lo peor del asunto es que, siempre, tendrás muy buenas excusas para tratar de justificar tu actuar. Precisamente, entre más inteligente seas, la mente inconsciente también se vuelve más astuta y, cada vez, te da mejores y muy convincentes pretextos para auto-justificarte. Pero la clave está en NO creerle.

También es importante saber que es mucho mejor que la mente inconsciente se encargue de tus hábitos y comportamientos, pues esto implica menor esfuerzo y menos gasto de energía de tu parte. Sin embargo para lograr esto necesitas comunicarte mejor con tu mente inconsciente (que de inconsciente no tiene nada).

Por ahora, te recomiendo desarrollar un Pensamiento Estratégico. Esto es, que tu estrategia de decisión y acción sean siempre con base en tus objetivos, no en tus estados de ánimo o “caprichos”.

¿Cómo hacerlo? 

En 3 pasos muy sencillos, intentando lo siguiente:

Paso 1. Establece tus Objetivos. Por ejemplo, puedes tener una agenda diaria o semanal con los pendientes y actividades que harás. Si tienes programado hacer ejercicio a las 6pm y te acordaste que ya salió la nueva temporada de tu serie favorita, ni lo pienses, vete al ejercicio ¡Ya!

Paso 2. Interrumpe el Saboteo. Será muy normal que, en los siguientes días, sigas cayendo en la trampa. ¡No pasa nada! Cada vez que te encuentres en una situación de saboteo, en ese momento interrúmpelo, y muéstrale a tu mente inconsciente quién manda. Por ejemplo, puede pasar que habías establecido una dieta y no ibas a comer chocolates, y de pronto, te encuentras, sin saber cómo pasó, con medio trozo de chocolate en tu boca. Bueno, en ese momento (sin necesidad de escupir lo que ya tienes en la boca), al ser consciente de tu saboteo, dejas la otra parte del chocolate y vuelves a tu dieta.

Paso 3. Recompensarte. Cada vez que logres completar una acción que te propusiste, o que logres prevenir o interrumpir un saboteo, busca la forma de recompensarte. Felicítate, prémiate con algún descanso, tiempo de ocio, o cualquier cosa (que no intervenga con tus objetivos establecidos).

Por último, si bien, te dije hace un momento que la mente inconsciente era la culpable de tus saboteos, la realidad es que ella piensa que te está ayudando. Por esto, y aunque parezca muy loco, te recomiendo que comiences a dialogar más con ella. Le puedes poner un nombre (la mía se llama Nuy). Y comenzarle a reprogramar con nuevas directrices para que, poco a poco, logres que se alinee con tus objetivos.

¡Un abrazo!

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